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HUAMANGA

VENTURA CCALAMAQUI

El 31 de agosto de 1814 y en apoyo a la revolución encabezada por el brigadier Pumacahua en el Cusco, la heroína reunió a cientos de mujeres campesinas en Huamanga y las arengó para levantarse ante el cuartel de Santa Catalina (actual Centro Artesanal Soshaku Nagase), desafiando al destacamento español.1​ De esa manera instaron con gritos patrióticos a los ayacuchanos a sumarse a la columna de los independentistas Béjar y Hurtado, que avanzaba por los Andes hacia Huamanga.

En un empuje del pueblo indígena a la corriente libertadora, Ventura Ccalamaqui se levantó en Huamanga, Ayacucho, el 31 de agosto de 1814 junto con cientos de mujeres campesinas para dar paso triunfal al ejército insurgente del Cusco.

Ventura se enfrentó al capitán español José Vicente de la Moya con un discurso que ensalzaba los valores de libertad e igualdad, algo extraño en esa época en que la mujer vivía marginada de la actividad política. Este gesto de rebeldía, después de tres siglos de opresión, contribuyó a la entrada triunfal de los patriotas en Huamanga un 20 de septiembre de 1814. Su fama sin embargo es local: un modesto busto ubicado en la plaza donde ocurrieron los hechos de 1814; asociaciones populares de mujeres, un colegio. A pesar de ello, tal vez por la sombra de la huamanguina María Parado de Bellido, elevada a figura femenina de mártir de la Independencia, Ventura no es un personaje de la historia del Perú más allá de Ayacucho.​

 

“El ejemplo de Ventura Ccalamaqui y muchas otras mujeres valientes olvidadas, traspasa las fronteras y su presencia en la historia continental es un ejemplo para las generaciones del nuevo milenio”.